Llevas años controlando lo que no puedes controlar.
Si Epicteto pudo gestionar su mente sin controlar nada, tú puedes gestionar la tuya con Stripe
Hay gente que lleva años intentando controlar cosas que no puede controlar.
El algoritmo. El cliente que no responde. La facturación del mes que se va al carajo.
Y mientras tanto abandona lo único que sí controla.
Cómo reacciona.
Así, sin más. Lo único que es tuyo de verdad, tirado en un cajón.
Epicteto lo dijo hace dos mil años y nadie le hizo caso. Bueno, nadie que tenga Stripe en el móvil y la cabeza a mil cada vez que baja la conversión.
El caso es que el tío tenía una idea. Simple. Brutal. De esas que cuando las lees dices “hostia, claro” y luego sigues haciendo exactamente lo mismo de siempre.
Hay cosas que dependen de ti y cosas que no dependen de ti.
Las que dependen de ti: lo que piensas, lo que decides, cómo actúas.
Las que no dependen de ti: el resto. Todo lo demás. Sin excepciones. Sin matices. Sin “bueno depende”.
Parece obvio, ¿no?
Pues no. Porque el emprendedor medio se levanta cada mañana y lo primero que hace es abrir el móvil a mirar métricas. Ventas, aperturas, seguidores, likes. Cosas que no controla. Y si los números no son los que esperaba se le jode el día antes de desayunar.
Antes del café. Antes de ducharse. El día ya está jodido.
Conozco tíos que se han pasado seis meses optimizando anuncios, cambiando copies, probando audiencias... completamente fundidos. Porque el algoritmo no les respondía. Porque el mercado no hacía lo que ellos querían.
Y la pregunta que nadie se hace es: ¿y tú qué ibas a hacer si el algoritmo te cierra la cuenta mañana?
Nada. Porque todo estaba fuera.
A mí me pasó algo parecido. Cuando me trasplantaron de riñón en el 2016, la primera reacción fue intentar controlar todo lo que podía. Las analíticas, los médicos, los tiempos. Todo. Como si meter más cosas bajo control fuera a darme más seguridad.
No funciona así. Te lo digo yo que lo intenté.
Lo que sí funciona es soltar lo que no puedes controlar. No porque seas budista ni porque te guste sufrir. Sino porque gastar energía en lo que no depende de ti es la forma más rápida de quedarte sin energía para lo que sí depende de ti.
Y eso es lo que pasa. Te quedas seco. Fundido. Sin gasolina para lo único que importa.
Mira.
¿Tu cliente no compró? No dependía de ti del todo.
¿El algoritmo te hundió el alcance? Tampoco.
¿Lo que sí depende de ti? La oferta que preparas. La conversación que tienes. La decisión que tomas mañana por la mañana.
Eso es todo. Solo eso. Pero eso es tuyo entero, nadie te lo toca.
Epicteto era esclavo. Sin casa, sin dinero, sin libertad física. Sin poder ir al baño sin permiso. Y escribió el manual de cabeza más útil que existe.
Si él pudo gestionar su mente sin controlar nada de lo de fuera, tú puedes gestionar la tuya con Stripe, WiFi y los pies en el suelo.
La pregunta es si quieres.


