Solo eres libre cuando puedes decidir.
De los estoicos de toda la vida a tu cabeza de emprendedor.
Tienes el negocio.
Tienes la facturación.
Tienes la libertad que querías.
El portátil en la terraza, sin jefe, sin horario, sin que nadie te diga nada.
Y sigues sin estar bien.
No lo digo yo. Lo sabes tú. Ese ruido de fondo que no para aunque las cosas vayan bien. Ese miedo que sigue ahí aunque no haya motivo. Esa sensación de que algo no cuadra, aunque los números cuadren.
A mí me pasó igual.
En 2016 me trasplantaron de riñón. Luego onté un negocio por miedo. Facturé. Conseguí lo que quería. Y seguía igual de jodido por dentro. Con pasta o sin ella, el ruido no paraba.
Hasta que di con el estoicismo. No el de los libros gordos que nadie termina. El de Séneca escribiendo cartas. El de Marco Aurelio hablándose a sí mismo a las cuatro de la mañana. El de Epicteto, que era esclavo y era más libre que la mayoría.
Eso es Imperturbable.
Una idea a la semana. De los estoicos de toda la vida, aplicada a tu cabeza de emprendedor. Sin postureo, ni frases para tatuar.
Para los que ya saben montar negocios pero todavía no saben vivir.
Si eso va contigo, estás en el sitio correcto.
Te doy la bienvenida.


